El nuevo rol del farmacéutico en la seguridad del paciente adulto

El Diplomado en Farmacia Clínica y Farmacoterapia del Adulto de la Universidad Andrés Bello (UNAB) busca fortalecer la toma de decisiones terapéuticas basadas en evidencia, en un contexto marcado por el envejecimiento de la población y el aumento de enfermedades crónicas, posicionando al químico farmacéutico como un actor clave en la seguridad del paciente.

¿Cómo ha cambiado el rol del farmacéutico en los últimos años? Hoy, su función va mucho más allá de la dispensación de medicamentos. Tal como explica Fernando Torres, director del programa, el profesional ha evolucionado hacia un rol activo dentro del equipo de salud, participando directamente en la atención de pacientes hospitalizados y ambulatorios.

Este cambio implica asumir responsabilidades críticas como la selección farmacoterapéutica, la revisión de interacciones entre medicamentos, el ajuste de dosis según características del paciente y el seguimiento de tratamientos. En la práctica, esto se traduce en una mejora significativa en la seguridad del paciente, la reducción de errores en medicación y una mayor eficiencia en el uso de recursos clínicos.


Los riesgos que hoy desafían la farmacoterapia

El escenario actual también presenta desafíos relevantes. La polifarmacia, especialmente en adultos mayores, junto con las interacciones entre fármacos y enfermedades, las dosis inapropiadas o la baja adherencia a los tratamientos, son factores que aumentan el riesgo de eventos adversos.

Frente a esto, la intervención del farmacéutico clínico se vuelve fundamental. Su rol permite prevenir problemas relacionados con medicamentos, realizar conciliaciones terapéuticas, ajustar dosis según función renal o hepática y aportar recomendaciones al equipo clínico para optimizar la prescripción.

Formación clínica para decisiones más seguras

En este contexto, el diplomado de la UNAB propone una formación que integra farmacología clínica, análisis de evidencia científica y uso de guías terapéuticas, con un enfoque centrado en el paciente.

El objetivo es claro: desarrollar profesionales capaces de evaluar riesgos y beneficios en la toma de decisiones, aplicando un criterio clínico sólido en escenarios complejos. Esto permite avanzar hacia una práctica más segura, efectiva y alineada con las necesidades reales de los pacientes.

Trabajo interdisciplinario y nuevas competencias

Otro de los sellos del programa es el fortalecimiento de habilidades para la evaluación farmacoterapéutica integral y el trabajo colaborativo en equipos de salud. En un entorno donde los casos clínicos son cada vez más complejos, la capacidad de integrar conocimientos y comunicarse con otros profesionales se vuelve clave.

De esta manera, el diplomado entrega herramientas para el manejo de la polifarmacia, la optimización de tratamientos y la aplicación de evidencia en pacientes complejos, contribuyendo directamente a mejorar los resultados en salud.

Así, el Diplomado en Farmacia Clínica y Farmacoterapia del Adulto se posiciona como una alternativa formativa relevante dentro de la oferta de Educación Continua UNAB, alineada con los desafíos actuales del sistema de salud y con la necesidad de profesionales cada vez más especializados.