Capital humano y transición energética: la mirada de la Ingeniería UNAB

La transición energética que vive Chile plantea importantes desafíos para el desarrollo del capital humano en el sector eléctrico. Así lo señala Fernando Vera, docente de la Universidad Andrés Bello y académico de la Facultad de Ingeniería, quien aborda las brechas actuales del sector y el rol que cumplen los diplomados de Educación Continua en la formación de profesionales especializados.

En relación con las brechas existentes, el académico explica que “la principal brecha existente en la actualidad en el ámbito de los sistemas de energía eléctrica corresponde al capital humano, especialmente en el contexto de la transición energética”. Agrega que estas brechas se expresan tanto en una dimensión cualitativa, vinculada a la falta de habilidades y conocimientos técnicos, como en una dimensión cuantitativa, asociada “al número limitado de profesionales disponibles para desempeñar tareas específicas dentro del sector”. A ello se suma “una insuficiente capacitación del personal por parte de las empresas energéticas” y la baja inclusión y participación femenina en el sector energético”, aspecto que considera clave abordar para aprovechar todo el potencial disponible.

Respecto al diseño de diplomados que respondan a este escenario, Vera sostiene que “es necesario definir una propuesta de valor que permita identificar el mercado objetivo y sus proyecciones”, proceso que debe basarse en “el análisis del mercado y de la industria, así como en la evaluación de las competencias que se busca desarrollar en los participantes”. Asimismo, destaca la importancia de una evaluación académica integral que considere objetivos formativos, estructura curricular, metodologías, requisitos de certificación, infraestructura y cuerpo académico.

Sobre los elementos diferenciadores de los diplomados UNAB, el docente indica que “se distinguen por una combinación de elementos que fortalecen su propuesta formativa”, entre ellos “la calidad académica de su cuerpo docente” y “una sólida vinculación con la industria”, lo que asegura una formación conectada con los ámbitos de generación, transmisión y distribución de la energía. A esto se suma la flexibilidad de la modalidad online, que “permite a las y los participantes compatibilizar el estudio con el trabajo y la vida familiar”.

La vinculación con el sector productivo también se refleja en el uso de casos reales. Según explica Vera, “en los diplomados del área de energía se incorporan estudios de casos reales del sector”, lo que permite conectar directamente la teoría con los desafíos actuales de la industria energética nacional.

En cuanto al componente práctico, el académico afirma que “la experiencia práctica de los participantes constituye un elemento fundamental”, ya que posibilita que los conocimientos teóricos “se vinculen directamente con la realidad del sector productivo del país”. Además, destaca que la formación se apoya en la resolución de problemas reales de ingeniería, fortaleciendo competencias como el trabajo en equipo y la capacidad de análisis, junto con la adaptabilidad frente a nuevas tecnologías y regulaciones.

Finalmente, sobre la medición de la empleabilidad y progresión profesional de los egresados, Vera explica que se utiliza “un conjunto de factores que integran tanto aspectos cuantitativos como cualitativos”, considerando indicadores de inserción laboral, remuneraciones, oportunidades de ascenso, liderazgo, estabilidad laboral y contribución a la innovación, lo que “permite realizar una evaluación integral del desarrollo profesional de nuestros egresados y egresadas”.

Esta mirada refuerza el compromiso de Educación Continua UNAB con el desarrollo de programas pertinentes, actualizados y conectados con las necesidades reales del país, contribuyendo a la formación de profesionales preparados para liderar los desafíos de la transición energética.